Diagnóstico Institucional Y Plan De Mejoramiento Educativo En La Posta Central Comuna Santiago Región Metropolitana De Santiago De Chile
Date
2025-03
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Publisher
Universidad Miguel de Cervantes: Magíster Profesional en Educación, mención en Gestión de Calidad
Abstract
Para iniciar esta investigación, debemos partir del análisis de lo que representa
la educación en nuestro país. En 1867, a poco más de dos décadas de su
independencia, Chile promulga su primera ley de Instrucción Primaria Obligatoria,
financiada por impuestos destinados a un fondo de educación que administra el
Ministerio de Instrucción Pública. En 1912, en el contexto de la segunda ola de
movilización laboral, se promulga nuestra segunda Ley de Instrucción Primaria
Obligatoria y Gradual, llevando la educación primaria a 6 años hasta los 12 años, y
autorizando el aporte fiscal directo a establecimientos privados laicos y
minoritariamente religiosos. En 1920, el país aprueba una ley que incluye la educación
media, creando así 8 años de instrucción obligatoria y llevando la asistencia escolar a
plazos inferiores a lo antes necesario para cursar el examen pro educación en un
contexto de incentivo, pasando a tener dos exigencias desde el punto de vista legal.
A partir de este hito, todos los avances de la educación chilena dejan siempre
un preimplemento y una disminución de la educación escolar electoral. Un hito
posterior fueron las leyes Valdés, que ascienden la escolaridad obligatoria a segundo
nivel o quinto, y dan legalidad a la formación técnica y profesional a nivel medio, y en
el caso de la mayor de las leyes, algunas avanzan en características de la educación
de docentes en colegios nacionales. Diversos esfuerzos concuerdan en la
preocupación por la cobertura educativa de calidad y su comparable bajo costo. Los
exámenes más significativos son los nacionales. En 1894, comienzan los exámenes
universitarios a cerciorarse de que un estudiante universitario tuviera los
conocimientos necesarios para ingresar a la universidad, los cuales en su primer año
alcanzaron a 293 exámenes, de los cuales 289 se presentaron al examen de medicina.
El modelo aborda la institución educativa como un contexto de trabajo
profesional especializado que contiene en su seno un sistema de educación y
formación que se proyecta en la dinámica de atención sanitaria, siendo deseable la
implementación de mejoras en su quehacer, para fomentar un ambiente educativo
saludable y propicio que beneficia a trabajadores, usuarios y estudiantes; pudiendo
identificar sus avances mediante el Plan de Mejoramiento Educativo. Ambos
constituyen una herramienta de gestión, encargada de permitir a la institución detectar
el nivel alcanzado y programar acciones tendientes a mejorar su situación, focalizando
la gestión en funciones específicas y en problemas críticos que pueden impedir la7
óptima consecución de sus objetivos, ya que el modelo indica que el área de la gestión
curricular es la responsable de diseñar estrategias pertinentes que orienten la gestión
del aprendizaje y el consecuente desempeño profesional valorado.
En consecuencia, todo diagnóstico implica la identificación y análisis de
problemas y oportunidades para el mejoramiento educativo, por medio de una mirada
guiada y sistemática en función de determinados propósitos que debería realizar
personal técnico conocedor del tema. Al comparar el diagnóstico y plan de
mejoramiento con la hermenéutica que ofrece el marco teórico, en lo que se refiere a
gestión y desarrollo del currículo, se observa que los esfuerzos que se realizan por
cuantificar problemáticas internas y externas en la atención de los usuarios significan
una mirada detenida y diaria de su práctica profesional, lo que se divide en etapas al
interior del ciclo, planteando soluciones en función de las metas que la misma
institución ha definido, con la visión de lograr niveles de excelencia asistencial. Sin
embargo, la información recogida queda plasmada en la mirada pesimista sobre el
quehacer educativo, considerando todas las circunstancias que impiden una óptima
gestión educativa, pero no permite observar qué es lo que los profesionales deben
hacer para mejorarlo, y cuál es el impacto que se logra en la formación de nuevas
competencias y en el aprendizaje de los estudiantes.
El Proyecto Educativo Institucional, en adelante PEI, del Departamento
Educativo de la Posta Central busca ser un referente en la formación académica y
práctica para los profesionales de la salud, mediante un enfoque integral y
multidisciplinario. La Posta Central, institución de alta complejidad en el ámbito de la
salud, tiene como misión proporcionar atención médica especializada, principalmente
en áreas de urgencia y emergencia. Dentro de esta labor, la formación de futuros
profesionales de la salud se convierte en un pilar fundamental para garantizar la
calidad y eficiencia de los servicios prestados.
Este proyecto está orientado a la capacitación constante de estudiantes
internos y profesionales de diversas áreas de la salud, como medicina, enfermería,
kinesiología, nutrición, psicología, y otras especialidades que contribuyen a la atención
integral del paciente. A través de un modelo educativo que promueve la actualización
permanente, el PEI pretende fortalecer la práctica profesional mediante una formación
teórica y práctica que refleje los estándares nacionales e internacionales de calidad.8
Asimismo, este proyecto responde a las demandas de un sistema de salud en
constante evolución, orientado hacia la equidad y la mejora continua en la calidad de
la atención. La educación y formación de estos estudiantes no solo tiene un impacto
en el personal de salud, sino que, a su vez, repercute directamente en la calidad de la
atención brindada a los usuarios del sistema.
La integración de estos elementos en el PEI tiene como objetivo primordial
fomentar la capacidad crítica y profesional de los estudiantes, alineándose con los
principios éticos, normativos y de calidad establecidos por las políticas educativas y
de salud del país. Con este enfoque, el PEI busca consolidarse como un referente en
la formación de profesionales altamente capacitados, preparados para enfrentar los
retos del sistema de salud pública en Chile